The Tale of One City: Working with Habitat for Humanity to Change the Narrative in Tulsa, Oklahoma

Between the University of Tulsa and the city’s busy downtown lies the Kendall-Whittier neighborhood. Its story began when city streetcars, the iconic Route 66 and jobs in the mining and oil industries brought people to this area in the early 1900s.

In the 1960’s, “white flight” took hold and middle-income families moved in numbers to the rapidly growing suburbs, leaving a struggling economic base behind. A highway was built through the middle of the community, taking with it homes and businesses. Throughout the 1980s the area was known as a center for adult entertainment and crime.

Yet through it all, an undercurrent of creativity, of connection to place was hiding just below the surface at Kendall-Whittier.

New immigrant families, mostly from Mexico, began to move here in the 1990s. While challenges remained, the energy began to shift. A master plan, championed by community leaders in the 90s, led to the construction of a library and post office and a new flagship elementary school, followed by an Educare early learning center, mixed-income apartments and a public park.

Today, a partnership between the community quarterback organization Growing Together Tulsa and its partners, including Tulsa Habitat for Humanity, is building on that momentum, breaking the pattern of growth and fall from grace one street, one home, one family at a time.

Tiona Bowman, Tulsa Public Schools Teacher; receives the keys to her new home from Clark Howard, Radio Personality and home sponsor.

Many Depression-era buildings remain, giving the area a unique aesthetic. Churches fill on Sunday mornings and the Kendall-Whittier Mercado, a vibrant and eclectic outdoor market, draws neighbors and local tourists. A guitar shop and destination restaurants send music and enticing smells into the air. With these and many more elements combined, this area is firmly establishing itself as an artistic district for the greater Tulsa community.

It might seem as if Kendall-Whittier has reached its renaissance and the story is done. However, while that energy and spirit is a strength, it also represents a risk. With renewal comes the possibility that long-time residents and small businesses owners who have hung on over time can no longer afford property taxes and rents. As the area becomes trendy, can the teachers, police officers and others who serve the community afford to live there? Will middle-income residents send their children to the neighborhood schools?

Growing Together and Habitat for Humanity have come together to get ahead of the story arc and create mixed-income housing options for young professionals, families and senior citizens so that they can break the cycles of generational poverty by learning form each other.

Growing Together Tulsa is a Network Member of Purpose Built Communities, which means they are working with a wide range of partners to bring cradle to college education, high-quality mixed-income housing and community wellness programs and services to the neighborhood. Since Growing Together began working here, students in the local schools are performing better, the local park is holding programs to improve the health and well-being of residents, and affordable housing units are helping this neighborhood grow.

Because of the strong foundation of organizations, residents and leaders working here, Habitat for Humanity has taken a bold step: they are completely focusing their efforts in Tulsa in the Kendall-Whittier area alongside Growing Together. With a new Executive Director coming on board in 2015, the organization has completely re-imagined their business model. They plan to build or refurbish as many as 100 homes a year here for the next several years.

The Hung Family; receives the keys to their new home from Cameron Walker, Executive Director of Tulsa Habitat for Humanity.

In summer 2017, a Kendall-Whittier Elementary teacher purchased a Habitat home, and within weeks, a local family moved into another. They all contributed significant sweat equity to construction. And their new homes represent more than a place to rest; the commitment to this community and partnership has led Habitat to build attractive, modern houses to higher than expected standards, including fortifications to withstand strong storms. These residents will grow wealth as their homes appreciate in value.

As the people of this community take control of the narrative, organizations like Growing Together Tulsa and Habitat for Humanity are helping them hold on to what makes this place so special in the first place – the vibrant, diverse and historic culture that has developed over more than a century. With commitment from residents, partners, leaders and funders, the entire city stands to benefit as this arts and culture center rises and those who call Kendall-Whittier home have a greater chance to create their own happily ever after.

 

La Historia de una Ciudad: Trabajando con Habitat for Humanity para cambiar la narrativa en Tulsa, Oklahoma.

Entre la Universidad de Tulsa y el agitado Centro de la ciudad, se encuentra el vecindario Kendall-Whittier. Su historia empezó con los tranvías citadinos, la icónica Ruta 66, y los trabajos en las minas e industrias petroleras, lo cual atrajo a la gente a inicios del siglo pasado.

En los años 60, grupos étnicos blancos, así como familias de clase media, empezaron a mudarse en grandes cantidades a los suburbios, dejando atrás problemas económicos. Se construyó una autopista en el medio de la comunidad, llevándose casas y negocios. A través de los años 80, el área era conocida como un centro para entretenimiento de adultos y crimen.

A pesar de todo ésto, un torrente de creatividad y de conexión, estaba debajo de la superficie de Kendall-Whittier.

Nuevas familias de inmigrantes, en su mayoría de México, empezaron a mudarse para acá en los años 90. Esto llevó a la construcción de una biblioteca, de una oficina postal, y de una escuela primaria, seguida del centro de educación pre-escolar Educare, apartamentos de ingresos mixtos y de un parque público.

Hoy, una alianza entre la organización de apoyo Growing Together, y sus aliados, incluyendo a Tulsa Habitat for Humanity, está progresando para romper el patrón de pobreza, una calle, un hogar, y una familia a la vez.

Todavía quedan edificaciones de la era de la Depresión, brindándole al área un aspecto estético único. Las iglesias se llenan los Domingos por la mañana; y el Mercado de Kendall-Whittier, un espacio vibrante y ecléctico, al aire libre, el cual atrae a vecinos y turistas locales. Una tienda de guitarras y los restaurantes, con su música y aromas, invitan a la gente. Con éstos y muchos elementos más, ésta área se está estableciendo como un distrito artístico para la comunidad de Tulsa.

Parecía como si Kendall-Whittier hubiera alcanzado su renacimiento y su historia había terminado. Sin embargo, con esa energía y espíritu, también viene un riesgo. Con los cambios viene la posibilidad de que residentes que han vivido en el área por mucho tiempo, y propietarios de pequeños negocios, que hayan permanecido por un extenso tiempo, no puedan seguir pagando los impuestos a la propiedad, y los alquileres.  A medida que el área se va convirtiendo en un lugar de moda, ¿podrían los maestros, policías y otros que prestan un servicio comunitario, vivir aquí? ¿Enviarían a sus niños, a las escuelas del vecindario, los residentes de clase media?

Growing Together y Habitat for Humanity se han acoplado para avanzar y crear opciones de vivienda de ingresos mixtos, para jóvenes profesionales, familias y personas de la tercera edad, para que de ésta forma puedan romper los ciclos de pobreza generacional, aprendiendo los unos de los otros.

Growing Together es Miembro de la Red de Purpose Built Communities, lo cual significa que están trabajando con un significativo número de aliados, para promover la educación desde el pre-escolar y hasta la universidad; viviendas de alta calidad, de ingresos mixtos; y programas y servicios para el bienestar del vecindario. Desde que Growing Together empezó a trabajar aquí, los estudiantes en las escuelas locales, están teniendo un mejor rendimiento, el parque local está llevando a cabo programas para mejorar la salud y el bienestar de los residentes, y viviendas económicas, están ayudando a crecer al vecindario.

Debido al apoyo de sólidas organizaciones, residentes y líderes, Habitat for Humanity, ha dado un paso extraordinario: Están enfocando todos sus esfuerzos en Tulsa, en Kendall-Whittier, conjuntamente con Growing Together. Con un nuevo Director Ejecutivo desde el 2015, la organización ha rediseñado completamente su modelo. Han planificado la construcción o remodelación de unos 100 hogares, cada años, por los próximos años.

En el Verano del 2017, una maestra de Kendall-Whittier, compró una casa de Habitat, y en semanas, una familia local se mudó a otro nuevo hogar. Todos ellos contribuyen con su trabajo a la construcción de sus casas. Y sus nuevos hogares representan mucho más que un lugar para descansar; el compromiso a ésta comunidad le ha permitido a Habitat a construir hogares más atractivos, modernos y con expectativas más altas, incluyendo reforzamiento, para resistir vientos fuertes. Estos residentes verán la revalorización económica de sus hogares.

A medida que la comunidad toma el control de su propia narrativa, organizaciones como Growing Together y Habitat for Humanity, están ayudando a convertir éste lugar en algo especial – vibrante, diverso y culturalmente histórico, el cual ha prevalecido por más de un siglo. Con el compromiso de residentes, aliados y proveedores de fondos, toda la ciudad se beneficia de las artes y del centro cultural que se eleva, y que llaman hogar a Kendall-Whittier, con una gran probabilidad de vivir felices para siempre.